Como hemos introducido en un artículo anterior, los accidentes cerebrovasculares o ACV se pueden diferenciar básicamente en dos tipos: acv hemorrágico y acv isquémico. En los dos casos hay un problema en el aporte sanguíneo a una zona del cerebro, pero mientras que en el Ictus hemorrágico o derrame cerebral encontramos una rotura arterial que origina un derrame de sangre a una zona del encéfalo impidiendo el riego sanguíneo normal a un segmento cerebral; en el Ictus isquémico hay un taponamiento de la sangre en la arteria. Este tapón impide que pase la sangre y riegue a un compartimento del cerebro. La zona dañada vendrá determinada por la arteria que presente el tapón (ya explicamos las arterias del polígono de Willis en oro artículo de esta web).

ictus-isquémico

Acv isquémico por trombo

En el caso del accidente cerebrovascular originado por un trombo, el taponamiento se ha ido acumulando en una arteria y cuando se ha completado el tapón o trombo cerebral, la sangre no consigue llegar a su destino. En este momento pueden empezar a aparecer los síntomas que hemos detallado de confusión, desviación facial, pérdida de equilibrio, pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, dificultad en el habla o al tragar.

Acv isquémico por tromboembolismo

Si el trombo se ha generado en una arteria más lejana y se ha despegado, el émbolo se pone en circulación hasta que se tapona en una arteria más pequeña. Una vez que tapona la arteria de menor calibre funciona de la misma manera que el ictus trombótico. El tromboembolismo debe ser reducido por medio de fármacos o cirugía para poder restaurar lo antes posible el riego sanguíneo y que el daño no deje secuelas permanentes.

Trombolisis o fibrinolisis

La fibrinólisis o trombolisis es una técnica de tratamiento para disolver o retirar un trombo cuando está limitando el flujo sanguíneo a una parte corporal. Hay diversas opciones para diluir el trombo. La primera sería por medio de fármacos, ya sea por vía lejana o directamente vecino al trombo por medio de un catéter o sonda (trombólisis intravenosa). Esta intervención es sólo apta para las primeras tres horas tras el accidente cerebrovascular. La otra opción es retirar el trombo por medio de una intervención dentro del vaso sanguíneo. Es más común cuando el trombo es muy grande y no se diluye con farmacología. Es más peligrosa pero da mejores resultados en cuanto a las secuelas tras el ACV isquémico ya que reduce la invalidez y la dependencia del enfermo.

intervención-quirúrgica

La fibrinólisis consiste en “recanalizar precozmente una arteria intra o extracraneal ocluida mediante la lisis del trombo o coágulo que la obstruye, mediante la conversión del plasminógeno en plasmina, lo cual resulta en degradación de la fibrina y disolución del coágulo.” (María Pazo. Fibrinolisis en ACV).

Conclusiones ante el ACV isquémico

Si usted ve a una persona que esté presentando los síntomas de un ACV o Ictus no dude en llamar inmediatamente al teléfono de URGENCIAS O EMERGENCIAS para pedir ayuda. Cuanto más rápido llame, menos secuelas tendrá la persona tras recuperarse de la fase aguda del accidente cerebrovascular.

Aportamos a continuación el siguiente vídeo de «Nucleus Health» en el que se detallan las características del ACV isquémico, o infarto cerebral.